La palabra vil / la palabra fuerte
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La palabra vil / la palabra fuerte
Sujetos y predicados movidos por nuestro ánimo volátil, ¿qué nos lleva a decirnos que no podremos? ¿cuándo dejaron de respirar, de sangrar, de tener hambre, de saciarse la sed nuestras palabras, lo que predicamos sobre nosotros, sobre nuestro proyecto, sobre el como asumimos lo que va terminando, sin berrinches que a nadie tendrán que reclamar, demandar ni conmover? ¿Cómo asumir lo sido, cómo habremos de disparar todo esto hacia el camino para que nos empuje con él?
…afuera
el idioma como hacha
dentro
el silencio como en la solaz del hogar
nuestra tierra
no verá hijos e hijas rendirse…
Con cuáles palabras vamos presenciando la expiración de otro ciclo, cuáles palabras podrían unirse a la memoria de otras que fueron pronunciadas por nuestros ascendientes, que sobrevivieron, que se impusieron, o que claudicaron para parir este mundo. Pronunciar, dictaminar, decretar, palabras, maldiciones, bendiciones, con la noción de su autoridad, de su lamento, de su poder, como de sus máscaras, asir el predicado asumiendo al sujeto – todo el poder de nuestro hablar, desde nuestra comprensión, desde la conciencia de las capacidades de esta virtud de la raza, evidenciar el acto moral que implica asumir un lenguaje verbal, escrito, a las finales, signado, moral en tanto entrega dominando o esclavizándose, un mirar de mundo, una actitud circunspecta de un alma convencida en lo profundo por principios que la gobiernan y la enloquecen, hace brotar toda esa justicia que se confina en el corazón que nos infunde la vida – Cuántas veces callamos y hablamos lo que teníamos tan al fondo, cuántas veces nos sentimos por fin justos con cuanto nuestro corazón nos demandaba, en ese momento conquistamos lo que más humano tenemos. Entonces, el insistir contra el silencio mediocre, contra lo cobarde, contra lo timorato, contra las renuncias traicioneras, los predicados, el proyecto, la misión, el deseo desatándose de lo que no le es propio para buscar consumarse y otorgarnos un apellido secreto, íntimo, compartido con nuestros hijos, con nuestros camaradas, en la mirada cómplice, en el brindis, el abrazo colmado de palpitares… infundir sangre a los sujetos, a las identidades, y apoderarse del silencio con dignidad, nobleza y solemnidad del que disparó desde su boca sin aprensiones hipócritas, el que conjuró sus palabras sin vacilación, con honesta fiereza y ventura... conquistándonos a nosotros mismos, y toda la tierra a enseñorear, celebrando la profundidad del mundo, el reto del horizonte salvaje, el caudal que serena o embravece conminándonos la humanidad…
a la memoria de
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