Niño y Bala
huérfanos limpian los casquillos
por dentro, sus deditos y la pólvora
así
cada agujero cada disparo
tenían algo de niño, sin sonrisa,
travesuras
escondidas en la industria, con sonrisa espesa
y con un hambre inmensa dando mordiscos
al almohadón
e imaginaban una hogaza de pan
gigante que mamá había amasado
Soñaban y en el sueño había bulla de martillazos
pero creían que era un ángel
aplaudiendo
venían banderas negras acortinear
las ventanas y creían… creían nada
esos niños
ya sabían lo que era la muerte y que papá no volvería
Estos niños salían de noche a huir
de los perros del barrio, el que los hiciera
ladrar
pagaba penitencia, eso sí,
todos debían correr apenas meter bulla
el ruido de tacos en el adoquín
en el charco, en la calle de tierra
era para las botas
y ellos odiaban las botas
porque se comieron los pies
de los esposos los padres los hermanos
que recién habían aprendido a afeitarse
El más bravo de los perros era el Apocalipsis
del cual nadie podía huir y le mascó
una mano
al niño que después limpiaba guaipes
con las señoras de la industria
Cada manito entregaba elegante el casquillo
para ser bala en 1 hora más
y en 3 ya estar asignada al soldado
el batallón
el seguimiento la bandera por la cual
perforaría el aire la historia
el obituario la efeméride o sólo
un número
de víctimas con una señal secreta de niños.









